Santiago Ramón y Cajal : vida y obra del Nobel español

Santiago Ramón y Cajal:vida y obra del Nobel español

La mitificación de Ramón y Cajal fue consecuencia directa del hecho de que se le reconoció internacionalmente como una figura científica de primer rango en un momento muy especial de nuestra Historia, la “España vencida y humillada” que siguió al desastre colonial de 1898. El reconocimiento le llegó por la concesión del Premio Nobel de Fisiología y Medicina junto a Camille Golgi (1906), y la pervivencia de su obra y espíritu de ciencia e investigación hacia las futuras generaciones tiene una razón muy clara, puesto que él creo una Escuela Médica-Científica y uno de los modelos que todavía hoy sirve de núcleo de cristalización a las ciencias biológicas.

Dr. Patrocinio Moratinos Palomero. Coronel. Médico y Patólogo del Servicio de Anatomía Patológica del Hospital Central de la Defensa “Gómez Ulla” de Madrid. Prof. Dr. Ricardo Evaristo Santos. Historiador e Investigador del Hospital Central de la Defensa “Gómez Ulla” de Madrid.

Santiago Ramón y Cajal, célebre médico, histólogo, científico y escritor español, nacido en Petilla de Aragón, Navarra, el 1 de mayo de 1852 y muerto en su casa de Madrid a los 82 años, el 17 de octubre de 1934, presenta un interesante rasgo biográfico bastante agitado y denso a lo largo de su vida.

Infancia y juventud
Su infancia y juventud estuvieron siempre marcadas por un constante enfrentamiento entre su rebeldía y el temperamento enérgico autoritario de su padre, Justo Ramón, un verdadero hombre pragmático y descendiente de una modesta familia de labradores aragoneses, naturales de Larrés (Huesca), que consiguió, con meritorios sacrificios, pasar de cirujano de segunda clase a finalizar sus estudios de Medicina en la Universidad de Valencia (1854). Luego se marchó a Luna y a otras aldeas del Alto Aragón, terminando como profesor de Anatomía en la Universidad de Zaragoza (1869). Con estos antecedentes, se comprende que inculcase con ahínco a sus hijos el culto al trabajo y a la ciencia práctica, considerando inútil toda la cultura literaria y artística.

A los 10 años de edad, Santiago tenía ya bien definidos los rasgos fundamentales de su carácter: robustez física, ingenio, habilidad manual, voluntad indomable, amor a la naturaleza y clara vocación por el arte del dibujo y la pintura. Tras unos años de comportamiento díscolo y poco aplicado en el aprendizaje, inicia sus estudios primarios en la Aldea de Valpalmas en 1856. La compenetración entre padre e hijo se hizo cada vez mayor, y ya antes de iniciar la carrera de Medicina, Santiago recibió clases de Anatomía de su progenitor (1869-1873).

Vida académica
y universitaria
De ese modo, inicia Medicina en la Universidad de Zaragoza, sin tropiezos, pero sin sobresalir demasiado, estudiando con intensidad las asignaturas que más le interesaban, sobre todo Anatomía y Fisiología. Su padre, que entonces era profesor de disección, le ayudaba en la preparación anatómica y Santiago se sentía a gusto con aquellas enseñanzas que, además, le permitían aplicar sus conocimientos artísticos con detallados dibujos anatómicos.

Cuando finalizó sus estudios de Medicina en España se había proclamado la Primera República (1873-1874) y Castelar instauraba el servicio militar obligatorio. Decidió entonces preparar oposiciones a la Sanidad Militar y en abril de 1874 obtuvo plaza de “primer ayudante médico” tras ser destinado a Cataluña, donde actuaban partidas carlistas. Fue ascendido a Capitán-médico y el 30 de mayo de 1874 se embarcó desde Cádiz con destino a Cuba.

La Guerra de Cuba le puso en contacto con la realidad: su nobleza de carácter y su honestidad pronto le ocasionaron serios contratiempos. Desde allí pudo comprobar cómo la desorganización y la corrupción administrativa era tan dañinas para los bravos soldados españoles como las armas de aquellos rebeldes.

Después de servir un año en Cuba como Oficial de Sanidad, regresó enfermo a España el 30 de mayo de 1875. La caquexia producida por las repetidas infecciones palúdicas y por la disentería contraída en el servicio médico prestado a las tropas, le obligaron a solicitar la baja absoluta en el Ejército al declarársele “inutilizado”.

En tanto se reponía de su salud quebrantada, inició sus investigaciones de Anatomía y Embriología en Zaragoza sin apenas contar con medios. Decide entonces prepararse para opositar a Cátedras de Anatomía. En 1876 obtiene una plaza de “practicante de primera clase” en el Hospital de Nuestra Señora de Gracia, de Zaragoza. En 1877 conoce al Dr. Aureliano Maestre de San Juan, cabeza de la Histología universitaria española, lo cual le motiva para iniciarse como alumno en Micrografía al cursar estudios de doctorado. Desde allí pudo observar, por primera vez, preparados histológicos en un microscopio.

Maravillado por las imágenes, a su regreso a Zaragoza instaló en el desván de su casa un pequeño laboratorio en el que invirtió los pocos ahorros que le quedaban de su época como militar en Cuba, y se presenta a las oposiciones de las cátedras de Anatomía de Zaragoza y de Granada, obteniendo únicamente el voto de Rafael Martínez Molina, uno de los introductores de la Medicina experimental en España.

Poco después sufre una hemoptisis que le obliga a guardar dos meses de reposo. En marzo de 1879 gana por oposición la plaza de Director de los museos anatómicos de la Facultad de Medicina, que había vuelto a ser creada en Zaragoza dos años antes. En julio del mismo año se casa con Silveria Fañanás García.

Cajal médico-investigador
En estos años publicó sus dos primeros trabajos: “Investigaciones experimentales sobre la inflamación en el mesenterio, la córnea y el cartílago” (1880) y “Observaciones microscópicas sobre las terminaciones nerviosas en los músculos voluntarios” (1881).

Obtuvo la Cátedra de Anatomía de la Universidad de Valencia en el año 1883 cuando tenía ya 31 años de edad y comienza a publicar por fascículos su “Manual de Histología”. La epidemia de cólera que se declaró en Valencia en 1885 y que se extendió rápidamente a otras regiones le obligó a interesarse por la Microbiología, así como la actividad científica motivada por el método de la vacunación anticolérica de Ferrán, aplicada por primera vez en esta ciudad.

Publicó la monografía “Estudios sobre el microbio vírgula del cólera y las inoculaciones profilácticas” (1885); en estas investigaciones analizó las características del germen productor del cólera y la efectividad de la vacuna propugnada por Jaime Ferrán.

Pasada su dedicación microbiológica circunstancial, retornó al estudio de la Anatomía Microscópica revisando todos los tejidos, lo que le permitió publicar un libro de texto “Manual de Histología Normal y técnica micrográfica” (1884-1888). Basándose en sus observaciones microscópicas publicó artículos de divulgación científica dirigidos a profesionales de la Medicina que firmaba con el seudónimo de Doctor Bacteria. Ese mismo año aparece en el Internationale Monatschrift el primer trabajo que publica en el extranjero en francés sobre el tejido epitelial y las células musculares de los insectos. En 1887 conoció la existencia del método ideado por el médico e histólogo italiano Camillo Golgi (1844-1926), que permitía visualizar con detalle la estructura de las células nerviosas. Cajal, que pronto se apercibió de las grandes posibilidades del método, lo perfeccionó y lo empezó a aplicar intensamente en sus estudios del tejido nervioso.

Ese mismo año se modificaron los estudios de Medicina en España, lo que dio lugar a la creación de Cátedras de Histología y Anatomía Patológicas. Cajal logró por oposición la Cátedra de Histología de la Universidad de Barcelona. En la ciudad Condal desarrolló un período más fecundo y activo de su labor científica, iniciando la ingente tarea de explorar todo el sistema nervioso mediante el empleo del método Golgi “no ya con ahínco, sino con furia”.

Hasta entonces, poco se conocía de la estructura microscópica del tejido nervioso. Se aceptaba que las células nerviosas, a través de sus prolongaciones, formaban un red continua por la que se transmitía el impulso nervioso de una manera difusa. Con el método de tinción de Golgi se identificaban las prolongaciones de las células nerviosas -una larga y muy fina, al axón, y otras más gruesas, como ramas de un árbol llamadas “dendritas”- pero se desconocía cómo terminaban los axones. No obstante, imperaba la idea de que formaban una red continua, resultado de la fusión de los axones procedentes de las numerosas células nerviosas. Cajal tuvo la genial idea de aplicarlo al sistema nervioso de animales jóvenes y en desarrollo, pues es entonces cuando el tejido nervioso tiene una estructura más simple y, en consecuencia, cuando resulta más fácil reconocer las prolongaciones de las células nerviosas. De este modo, pudo introducir su teoría neuronal o de la independencia de las células nerviosas, al demostrar que éstas son la parte fundamental del sistema nervioso y que por medio de sus prolongaciones axonales y dentríticas unas células se comunican con otras por simple contacto, pero sin llegar a estar unidas, es decir, sin formar una red.

Años más tarde, en 1932 estos puntos de contacto de los axones con las dendritas y con los cuerpos celulares fueron llamados “sinopsis” por el fisiólogo inglés Charles Scott Sherrington, Premio Nobel de Fisiología y Medicina por sus investigaciones sobre el sistema nervioso (1932). Tales investigaciones inicialmente trabajadas por Cajal entre los años 1887 a 1889, fueron realizadas con una modificación del método de Golgi en el cerebelo de las aves y los mamíferos, y en la retina, la médula espinal y el lóbulo óptico de las aves; en todas esas estructuras pudo comprobar la independencia de las células nerviosas.

Ya en mayo de 1888 sus descubrimientos eran tan abundantes que se vio obligado a editar por su cuenta la revista trimestral Histología Normal y Patológica, de la que solamente aparecen tres números. Así pues, 1888 pasa a ser el año cumbre de su carrera que además, coincide con la celebración de la Exposición Universal de Barcelona, donde descubre finalmente las leyes que rigen la morfología y las conexiones de las células nerviosas en la sustancia gris.

A partir de entonces inicia contactos con los medios científicos internacionales. Sin embargo, estos importantes hallazgos no fueron fácilmente aceptados por los investigadores extranjeros. De hecho, en las mejores revistas de Anatomía e Histología, que en aquella época eran alemanas, no se hacía referencia a ellos. Ante esta desesperada situación, Cajal opta por presentarse personalmente en el Congreso de la Sociedad Anatómica Alemana que se iba a celebrar en Berlín en octubre de 1889 y en el que iban a reunirse los anatómicos, histólogos y embriólogos más prestigiosos del mundo en la época. El histólogo alemán Albert von Kölliker, dirigiéndose a Cajal, le dijo: “Los resultados observados por usted son tan bellos que pienso emprender inmediatamente, ajustándome a su técnica, una serie de trabajos de confirmación. Le he descubierto a usted y deseo divulgar en Alemania mi descubrimiento”. De hecho, Kölliker, a sus 72 años, aprendió español para poder conocer los primeros trabajos de Cajal y gracias a este prestigioso médico suizo pudo el científico español adentrar en las puertas al mundo científico europeo hasta llegar al Premio Nobel.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s